Para predicadores

Hay un viejo dicho que dice: “zapatero a tus zapatos”, nada más verdadero, sobre todo en cuanto a servir a Dios con tus talentos.

Con esta página intentaré transmitirte algunas ideas y algunos “tips” para ayudarte en el ministerio de La Palabra. Luego de 19 años de ser cristianos y de tener, más o menos, 16 años predicando, creo que tengo mucho por aprender todavía, pero también tengo algunas cosas para compartirte.

Alguna vez he escuchado que un hermano nos decía: “no tengo idea qué hago en la música, no se tocar teclado, pero Gloria a Dios, ahí estoy”. Lo peor de todo es que toda la demás gente notábamos que el hermano no sabía tocar teclado, que cantaba horrible y no teníamos el corazón para decírselo. Algo similar sucede con la predicación. Predicar es para predicadores. Cuando una persona tiene el talento para predicar la audiencia lo nota y esto le atrae.

Predicar es mucho más que compartir una charla, sermón o mensaje, cuando un predicador predica, mientras en el ámbito natural la gente se siente atraída por el mensaje y se siente interesada por el desarrollo, en el ambiente espiritual está ocurriendo un impacto, Dios está sanando corazones por medio de Su Palabra, está dando vista a los ciegos, está libertando a los cautivos y está anunciando gracia.

Tenemos que tener muy en claro el siguiente principio: Es Dios quien obra a través del predicador y su mensaje. Al ser un ministerio tan notorio es muy fácil que el predicador confunda las cosas, olvide este principio y crea que es él quien protagoniza la escena, pero no es así. Es Dios y Su Palabra. Para que me entiendas mejor, si eres predicador, tú eres la pluma con la que el escritor escribe y bosqueja, si la pluma es fina, tiene tinta y es de calidad el escritor podrá hacer trazos más finos, pero el mensaje seguirá siendo suyo. Podría escribir lo mismo con un lápiz o con una pluma deficiente, claro, el mensaje tendría el mismo poder, pero la estética sería diferente.

Por eso es que Dios da diferentes talentos y no todos tienen el de predicar. Cuando una persona comparte un mensaje sin tener el talento, sucede lo mismo que con un mal músico, la audiencia lo nota.

Muchos nos hemos empecinado en hacer algo que no está dentro de nuestros talentos, me incluyo de verdad. Por eso es necesario buscar a Dios en oración y madurez, aceptar nuestros talentos y nuestro llamado, y pulirlos para que su calidad esté a disposición de Jesús.

¿Qué sucede si tienes el talento de predicar pero no lo trabajas? Sucede lo mismo que con cualquier otro talento, es como esconderlo bajo tierra, si no lo entrenas, si no inviertes en él, pues simplemente no se multiplicará. Es algo así como “la práctica hace al maestro”. Muchos predicadores confían tanto en su don que no lo trabajan, no oran, no buscan a Dios en su lectura y luego sus prédicas bajan en calidad y en profundidad.

No se puede vivir hablando de Dios si primero no se vive hablando con Dios, este es un segundo principio vital para el ministerio de La Palabra. La predicación debe ser fruto de una vida de conversación fluida con Dios. Tiempos en los que yo le muestro mi corazón a Él y Él me muestra el suyo. ¿Alguna vez Dios te dijo qué necesita? ¿Sabes si tienen un color favorito? ¿Te dijo qué espera de ti hoy, de aquí a un año y para el final? Esto sucede con frecuencia si platicas con el Señor.

¿Qué sucede si no tienes el don pero realmente lo anhelas? Bueno, creo que la Biblia nos invita a anhelar los dones (Cf. 1 Corintios 14), es bueno pedirlo a Dios, pero es mejor comenzar a trabajar con lo que tienes a mano, quizás ahora no tengas el don de predicar, quizás ahora no lo necesitas, trabaja con lo que tienes a mano y hazlo prosperar. Dios promete dar más al que produce más. Quien sabe si Dios ve que eres bueno atendiendo a los necesitados entonces diga algo como:  “este mi hijo es fantástico con los necesitados, pero sería mejor si además de atenderlos les hablara de mi con sencillez” y pum! Entonces tu talento se multiplica en dos. ¿Entiendes? Es mejor ser fiel en lo poco o mucho que Dios te haya dado antes de fijarnos en otros talentos que quizás no tengamos.

No te desesperes, muchas veces la visibilidad de los predicadores o de los salmistas es muy atractiva, pero Dios necesita a todos en todo y ante Él (que es ante quien rendimos cuentas y ante quien, finalmente, debemos ser agradables) no hay talentos más o menos visibles, hay talentos eficientes y siervos fieles. Punto.

Bueno, por hoy y como inicio de esta sección, creo que te di suficiente para meditar. PAZ!

Update 1 (15/dic/09)

¿Qué debo hacer para ser predicador?

Primero ser cristiano, jejeje. Ahora en serio, lo primero es tener una fluida relación con Dios. Para hablar de Él es necesario conocerle, pasar tiempo en su presencia, que tu oración deje de ser un monólogo y se transforme en un diálogo, para que fruto de esta comunión haya materia de la que se pueda hablar al pueblo de Dios.

Lo segundo es tener el talento. Lo pongo como segundo porque Dios tiene talentos “para aventar”, lo que no tiene es gente que esté dispuesta a pagar el precio de tener cierto talento y en el caso de predicar hay muchas cosas que entrarían dentro de la categoría de “pagar el precio”, de eso te hablaré más adelante.

Tener el talento es vital. Uno no puede llegar a ser un “Cristiano Ronaldo” con la pura pinta, hace falta además tener el talento de futbolista (lo cito como ilustración). Predicar es un talento y sin el la predicación es insípida y pesada.

Tercero, hay que conocer muy bien las Escrituras. Si bien el talento hará que la predicación sea atractiva, es sólo la Palabra de Dios la que llevará a la audiencia a producir fruto. La fe viene por el oír, pero por el oír la Palabra no por oír al predicador.

Un predicador es un “estudiante de Biblia”, todo el tiempo.

Tristemente he visto muchas veces a “predicadores” que no usaron la Biblia ni para hacer ademanes con la mano, y no exagero. La Biblia es la fuente de toda predicación, es en torno a lo que todo mensaje debe girar y por ello es necesario meditar en ella y conocerla.

Cuarto, prepararse. Una vez apunto de comenzar un evento para jóvenes algunos de mis hermanos y yo conversábamos con quien iría a predicar esa tarde, era un hermano muy antiguo (no viejo eh! Antiguo) que en ese momento servía en otra comunidad y que esa tarde ministraría como predicador invitado. “¿De qué trata tu prédica?” le preguntó alguno de nosotros, a lo que él respondió con soltura “no tengo idea, ese rato Dios me muestra de que hablar”. Wow! podría pensar alguien, pero no. La verdad es que el hermano, con todo y experiencia, naufragó aquella tarde mientras predicaba.

No importa cuanta experiencia tengas, no importan cuantas veces hayas leído la Biblia e incluso cuan desarrollado tengas el don de ciencia, un predicador siempre debe prepararse. Es como ir de excursión o campamento, un buen líder de tropa irá a reconocer el lugar previamente antes de llevar a su gente, luego regresará y, conocedor del camino, los llevará a un punto seguro.

Cada predicador tiene su estilo, algunos escriben y memorizan toda su predicación, otros la esquematizan y la desarrollan, otros se valen de un ayuda memoria, otros la repasaron tan bien que pueden hablar de ella sin haberla memorizado pero con disciplina mental. El punto es que debe haber una preparación que incluya oración y búsqueda de bases bíblicas.

Finalmente, como quinto punto yo recomendaría: “Se tú mismo”. Durante muchos años mis hermanos gozaban y bromeaban conmigo porque tenía la tendencia a predicar como Marcos Witt. Era inevitable (pensaba yo), tengo cierta habilidad innata para hacer imitaciones, algunas me salen muy bien y bueno… los acentos idiomáticos y regionales se me pegan con facilidad, así que me costaba mucho no hacerlo “a la mexicana”, mucho de lo que aprendí sobre predicar lo aprendí de Marcos así que fue una lucha. Realmente no lo hacía a propósito, simplemente me salía.

Con el tiempo y con la práctica, con oración y confiando en Dios logré obtener mi propio estilo (aunque aun puedo hacerlo “a la mexicana” jejeje). Todos necesitamos recordar que aunque David fue vestido con la armadura de Saúl para vencer a Goliat, la batalla se ganó con una onda y una piedra. La armadura de Saúl es para Saúl y la onda es para David. Cada persona tiene su propio talento y su propia unción de parte de Dios. Sólo créele a Dios y déjate usar por Él.

Cuando Dios se entrevistó con Moisés en la zarza ardiente le dijo algo clave (para los predicadores): “¿Qué tienes en la mano?” Moisés tenía su cayado de pastor y fue con eso que El Señor obró delante de Faraón y el pueblo. De la misma manera Dios usará lo que tu tengas a mano. Muchas veces vemos como predican otros hermanos y los admiramos por su talento, no está mal, pero Dios tiene uno especial para ti. Sólo se tu mismo y deja que Dios haga el resto.

Una vez, tomando examen de predicación a una hermana me pasó lo siguiente. La hermana me presentó su tema y la verdad lo hizo pésimo. Yo no me puedo dar el lujo de hacerle creer a alguien que lo hizo bien cuando se que predicar es una gran responsabilidad. Le dije “hermanita, lo siento, pero lo hiciste mal”, conforme empezaba a darle mis correcciones ella se enfureció y me gritó: “¡Acabo de defender mi tesis! ¡Soy muy buena disertante! ¿Cómo puedes decirme que lo hice mal?”.

Este es un error muy frecuente, hay personas que piensa que porque dieron clases o hicieron algún discurso eso ya los habilita para predicar, pero esto no es cuestión de oratoria, es un talento de Dios que se mueve en base a la oración y al conocimiento de la Biblia. Sin esos recursos la oratoria es lo de menos.

¿Cómo puedo darme cuenta de que tengo el talento de predicar?

El talento de predicar se puede distinguir por algunos detalles simples pero que deberían ser atendidos. Como siempre lo primero es mantener nuestra relación con Dios y entender si Él nos está llamado a este ministerio. Si aquí me preguntas “¿Cómo?” debo decirte que necesitas trabajar precisamente en tu relación con Dios, ese “¿Cómo?” te lo responderá Él.

Un predicador tiene el talento de un buen narrador de cuentos. Si la gente suele prestarte atención cuando relatas algo, si sabes hacer que la gente encuentre interesantes tus historias, si tienes una imaginación fabulosa y eres capaz de inventar cuentos, si tienes cierta gracia y humor (esto no es excluyente, conozco predicadores serios y muy efectivos), pues estas pueden ser señales de que tienes el talento para predicar, pero este don lo distribuye Dios y es Él quien te lo hará notar.

¿Cómo debe ser una prédica?

Básicamente debe ser:

1. Práctica, esto quiere decir que la Palabra de Dios debe “aterrizarse” a situaciones cotidianas que ayuden a que la gente entienda los principios bíblicos y los pueda aplicar en su vida habitual. No importa cuan profundamente doctrinal sea el tema a predicar, éste tiene que ser aplicable a la vida de los creyentes.

2. Relevante, esto quiere decir que hay un tiempo apropiado para hablar de “Los siete sellos y las siete trompetas” y hay otro para hablar sobre “dar la otra mejilla”. Nuestras predicaciones deben ir acorde a la relevancia para las vidas de la gente que escuchará la predicación.

Es bueno que expliquemos las grandes verdades ocultas en la Palabra de Dios, pero también es necesario que pensemos en la necesidad de la audiencia, quizás aprender de los “Siete sellos” sea emocionante, pero muy difícilmente servirá para alguien sane su relación matrimonial o haga frente a una deuda que se vence. La relevancia de nuestra predicación definirá esto.

3. Entretenida, no hablo de una “chacota” o de tomar la predicación a la broma, pero creo que es fundamental que la gente se sienta atraída por el mensaje y para ello hay que intercalar ejemplos, ilustraciones y porque no, algún chiste apropiado que ayude a la gente a comprender los principios que se compartan. Muchas veces la gente recordará con mayor facilidad un ejemplo, una anécdota o un hecho gracioso de la predicación y eso les ayudará a practicar el principio que deseábamos transmitir.

¿Por qué hay predicadores que hacen sentir mal a la gente mientras predican?

La verdad, no lo sé. Pero si puedo decir que el predicador es como un mesero, nuestro trabajo es servir las mesas y hacer sentir a gusto a los comensales. A nadie le gustaría llegar a un restaurante y que le mesero le diga: “pero miren a quien tenemos aquí, que milagro que vuelva con nosotros, pensábamos que le gustaba más la comida del restaurante del frente, seguro viene por necesidad, no faltaba más. Bueno, le serviré de todos modos”.

Muchos predicadores hacen eso, se suben al púlpito, sacan su látigo de Indiana Jones y zapf! A azotar a la audiencia. No olvidemos que sólo el enemigo acusa, mientras que el Espíritu redarguye, nuestro trabajo es predicar la Palabra, con amor, convencer de pecado es tarea del Espíritu Santo.

Si hay algo que realmente me disgusta es ver un predicador o un pastor que le gusta “azotar” a las ovejas.

No se trata de ser complaciente, de ocultar la verdad o de no denunciar lo que es contrario a la Biblia, pero se puede hacer todo eso con amor. Antes de predicar algo pregúntante: “¿Cómo lo haría Jesús?” y luego hazlo de la misma forma en que Él lo haría.

¿Cuál es el precio que hay que pagar para predicar?

Obviamente no hablo de un precio monetario, es un precio de compromiso. Hay que estar dispuesto a llevar un vida de relación fluida con Dios. Hablar de Dios sin hablar con Dios es perder el tiempo.

Hay que reservar tiempo a meditar y estudiar La Biblia, darle espacio a la preparación de los mensajes y estar dispuesto a sacrificar tiempo por este servicio.

Quizás lo más importante, hay que vivir y practicar antes de predicar. Un predicador tiene que predicar con su vida. Me gusta el relato de la vida de Francisco de Asís, uno de sus discípulos le pidió que le enseñe a predicar, Francisco le ofreció hacerlo al día siguiente. Muy temprano en la mañana ambos salieron del monasterio, fueron al pueblo, hicieron algunas compras, ayudaron a un par de personas, conversaron con otras y así pasaron el día, ya cayendo la tarde mientras regresaban al monasterio el discípulo le dijo a Francisco, “maestro, ¿cuándo me enseñarás a predicar?”, a lo que éste respondió “la primera y más importante lección ya te la di, todo el día estuvimos predicando”.

La vida de un predicador debe guardar consonancia con lo que dice, de lo contrario sólo contribuiremos a desacreditar a Dios y a nuestro ministerio.

Creo que por hoy ya te di mucho en que pensar. Bendiciones!

Update 2 (14/feb/10)

¿Cómo comienzo a preparar una prédica?

Para preparar una prédica siempre recuerda: Usa tu Biblia, básate en la Biblia y sobretodo enseña La Biblia. De lo contrario, mi estimado, no estás predicando. Puedes hablar muy lindo, puedes ser muy motivador, pero sin la Biblia como base y sustento lo tuyo serán sólo palabras que se las lleva el viento (hasta en verso me salió).

Quizás pienses “es obvio que debo usar la Biblia”, pero para muchos parece no serlo. He conocido más de un par de “predicadores” (y los pongo en comillas a propósito) que no usaron la Biblia ni para guardar sus anotaciones dentro.

No olvides que un predicador no habla lo que quiere decir o lo que piensa, habla lo que Dios dice y todo eso se encuentra en La Biblia. Así que como punto número 1 tu prédica debe girar en torno a un mensaje bíblico.

Con esto no quiero decir que necesariamente debas comenzar con un pasaje, pero si que todo lo que enseñes debe dar vueltas en torno a La Biblia.

¿Cómo interpreto la Biblia?

Hay una herramienta muy útil, es una disciplina bíblica llamada hermenéutica. Es una materia de estudio y aprendizaje que te enseña a interpretar las Escrituras. Si tienes oportunidad de comprar un libro al respecto o de pasar clases de hermenéutica en algún seminario bíblico, estarás haciendo lo correcto.

Pero no te habría ayudado mucho si mi respuesta terminara en el anterior párrafo. En caso de que no cuentes con la hermenéutica como herramienta te doy algunas bases. Para interpretar un pasaje de La Palabra siempre debes considerar tres aspectos:

  1. El Contexto
  2. El Contexto
  3. El Contexto

No es broma, lo repito tres veces porque la clave de la interpretación bíblica radica en el contexto del pasaje. Para quiénes fue escrito, en qué momento fue escrito, en qué lugar se desarrolla el pasaje, quién es su autor. Todos estos datos nos ayudan a contextualizar un pasaje. Muy a menudo se escuchan mensajes en los que se toma un versículo bíblico, se lo saca de contexto y entonces se le atribuye a Dios algo que Él mismo no dice.

Otra cosa al respecto de la interpretación bíblica. Hay pasajes que claramente necesitan interpretación y otros que no. Siempre que enseño en mi congregación a este respecto les pongo el mismo ejemplo. En Efesios 4. 28 dice: ”El que roba, no robe más, sino más bien que trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, a fin de que tenga qué compartir con el que tiene necesidad.” El mandato no puede ser más claro y más simple: “el que roba que ya no lo haga”, punto. ¿Quieres dejar de robar? Entonces deja de hacerlo. Punto. No hay nada que interpretar, no hay ningún esfuerzo adicional. Mientras que cuando la Biblia nos habla de un monstruo con siete cabezas es obvio que el pasaje requiere interpretación, y además hace falta saber si es adecuado para el mensaje que irás a predicar. El hecho de que la Biblia mencione a un monstruo de este tipo no significa que servirá para utilizarlo como comparación de algo o alguien sin interpretarlo bajo la regla: contexto, contexto y contexto.

Muy bien, uso la Biblia, no la descontextualizo, ¿qué hago luego?

En realidad, qué haces antes, durante y después. Debes orar. Oramos para que Dios nos inspire y nos guíe en la preparación del mensaje, oramos para transmitir fielmente su Palabra, oramos para que Dios haga lo que el predicador no puede hacer (nosotros no podemos convencer de pecado, por ejemplo), oramos para que Dios obre mientras predicamos, oramos por la gente que escuchará nuestro mensaje y oramos para agradecer que Dios nos use.

Una vez hecho esto ahora podemos seguir con lo que viene.

Ok. ¿Qué hago ahora?

Una vez que sabes sobre qué tema quiere Dios que prediques viene la preparación. No olvides el tema lo eliges en comunión con Dios. Siempre que me invitan a predicar en otra congregación a parte de la mía pregunto sobre qué les gustaría que les comparta. A veces me piden algo específico, a veces me dicen “lo que Dios te muestre”. En ambos casos, aun teniendo un pedido específico, oro a Dios para tener comunión con Él en el tema.

La preparación puede obedecer a algún esquema, hay muchos que te puedo recomendar, pero esto variará de acuerdo a tu estilo. Puedes encontrar muchos esquemas en Internet o viendo a otros predicadores:

  1. Verso por verso. Esto es: tomas un pasaje y lo desarrollas según se desarrolla en La Biblia. No tomes muchos versículos, si tu prédica se basa en el Salmo 119 necesitarás varias reuniones para desarrollarlo.
  2. Por principios. Elige entre 2 y 4 principios para enseñar. Susténtalos con pasajes bíblicos y enmárcalos dentro de una temática.
  3. Esquema nuclear. Toda la enseñanza girará en torno a un sólo principio, cada que enseñes un par de puntos o cites pasajes bíblicos volverás al principio “núcleo”.
  4. Estilo parábola. Comienzas con una historia que te servirá durante toda la prédica. Siempre podrás recordarla a la audiencia: “Como en la historia del principio… recuerdan?”

No olvides aplicar lo que estas enseñando. Ayuda a la gente a “aterrizar” la idea que le transmites. Predicar es un poco ser chef y mozo al mismo tiempo, preparas la comida y la sirves. Al prepararla haz que sea deliciosa, condiméntala. Así ayudarás a la gente a recordar y aplicar lo que predicaste. Y al servirla hazlo con esmero y gentileza.

¿Cómo lo condimento?

Siempre puedes poner ejemplos, ilustraciones, anécdotas y hasta chistes (si eres bueno en eso, si el humor no es lo tuyo, no te lo recomiendo. No hay nada peor que hacer que la gente se ría por vergüenza).

Esto es un poco como contar parábolas, tal como hacía Jesús. Cualquier anécdota, ejemplo o chiste debe venir al caso y debe ser aplicable, de lo contrario puede estar demás, salvo que lo que cuentas sea para distensionar a la audiencia. Pero la regla debería ser: todo ejemplo o anécdota sirve para aplicar la enseñanza.

También puedes condimentarlo con ejemplos bíblicos, hay cientos: parábolas, personajes, lugares, utensilios, nombres y su significado. Utilizas esto y lo aplicas, qué gran condimento!

Jesús era un experto en eso, las parábolas contenían ejemplos clarísimos de los principios que Él enseñaba pero aplicados a una situación que la gente podía entender. Cosas de la vida cotidiana. A Jesús la gente lo entendía y respetaba por esto.

He ahí otra clave: es necesario que los que te oyen te entiendan.

¿Qué cosas debo evitar para que así la audiencia me entienda?

No hablar rápido ni trabado. No “dar vueltas” ni en lo que es correcto ni en lo irrelevante. No hablar de cosas que sólo tú entiendes y conoces, como cierta jerga que sólo tú y tus amigos usan o chistes que involucran aspectos que nadie conoce.

Habla con la gente y no habla a la gente. Es decir, conversa con tu audiencia, ayúdalos a participar de tu prédica y hazlo siempre con amor. Hubo un época (algo larga) en mi vida en que mi modo de predicar era muy rudo, muy tosco y hasta irónico algunas veces. Gracias a Dios siempre conté con gente que me amaba lo suficiente como para corregirme, entre ellos mi líder y mi esposa (en ese tiempo no era mi esposa pero ya me amaba, jejeje).

Busca siempre alguien de confianza, que te ame, para que te escuche y te diga tus aciertos y errores.

Conversa con la gente, haz contacto visual, no te apures pero tampoco te alargues.

¿Cuánto debe durar mi prédica?

Entre 30 minutos y 1 hora. Depende de dónde prédicas y el tiempo que te asignan. Nunca prediques más, es cansador. No para ti, para los que te oyen. No importa cuán lindo hables, o cuán bien te veas, o cuán útil sea lo que estás diciendo. Las sillas suelen incomodar a la gente luego de ese tiempo.

Hay un recurso científico conocido como “curva de atención sostenida”, esto es el tiempo que la gente puede atenderte sin distraerse. Te cuento que eso dura sólo 10 minutos. Cada 10 minutos cualquier ser humano tiende a divagar. Tu prédica debe prepararse de tal manera que cada 10 minutos se vuelva interesante otra vez.

Nunca prediques menos de 30 minutos (salvo instrucción específica de quien esté a cargo) dejas sabor a poco a la gente y el tiempo es escaso para que algo quede bien sembrado en las mentes y corazones.

Creo que es todo por hoy, ya te di bastante en que pensar y trabajar. Unos  últimos consejos hasta la siguiente oportunidad:

  • Entrena. Entrena tanto en tu oración como en tus prédicas. Grábate y escúchate, encontrarás muchas cosas por mejorar.
  • No seas demasiado exigente contigo mismo. El perfeccionismo es bueno mientras no sea condenatorio, si encuentras algo malo en ti, ora y busca mejorarlo, pero no te condenes.
  • Escucha y ve a otros predicadores. Evita imitarlos pero analiza sus técnicas, trata de descubrir que tipo de esquema utilizan al predicar. No los critiques.
  • No creas que ya lo sabes todo. Siempre hay muchas cosas nuevas por aprender, las mejores las tiene Dios. Échale una leída a Jeremías 33. 3

PAZ

Update 4 para predicadores

Manejando el éxito y el fracaso

Mateo 6:13 (LBLA)

“Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal. Porque tuyo es el reino y el poder y la gloria para siempre jamás. Amén.”

Predicar… uf! Siempre me saca un suspiro, será porque es una de las cosas que más me gusta en esta vida o quizás porque es una de la luchas más grandes para el carácter, el mío y seguro el tuyo.

Siempre me preguntan: ¿Cómo haces para no estar nervioso al predicar? Mi respuesta siempre es la misma, los nervios están ahí, no desaparecen, he aprendido a ignorarlos pero están ahí. De hecho me mantienen alerta y creo que me ayudan a entrenar más buscando ser mejor. Hasta ahora no he conocido un predicador de verdad que no se ponga nervioso en algún momento del proceso de predicación, quizás lo haya (no digo que no), pero aun no he conocido uno.

Esto tiene que ver mucho con el carácter. Muchos tenemos el don para predicar pero aun no tenemos el carácter que hace falta para hacerlo. Porque sí, hace falta carácter. De hecho creo que yo siempre tuve el talento, pero vaya que me ha faltado carácter, Dios aun lo sigue puliendo.

Hubo épocas en las que fui torpe y duro con los que escuchaban, otras fui descuidado no me preparaba como debía y confiaba en mi excelente memoria y mi conocimiento (para entonces bastante escaso) de la Biblia. Hubieron otros momentos en que usé (lo digo con vergüenza pero con honestidad) el púlpito para transmitir mis ideas más que las de Dios. En alguna ocasión fui burlón, en otras altanero y vanidoso también. La Universidad de la Humildad es un lugar donde he repetido materias varias veces, con el paso de los años he progresado y espero graduarme en algún momento cercano.

Por todo esto creo que puedo compartirte algo que es vital en el ministerio de la Palabra, saber manejar el éxito y el fracaso.

Ser predicador es uno de los servicios (nunca olvides que es un servicio, vívelo y ejércelo como tal) más visibles del Cuerpo de Cristo y por eso se necesita carácter, es muy fácil ser derrotado ya sea por el éxito o por el fracaso.

Comencemos con el más sencillo de los dos, manejar el fracaso. Aunque no lo creas, es más sencillo que manejar el éxito, ya te explicaré por qué.

Resulta ser que hay de todo en este ministerio, gente que prepara una prédica con mucha dificultad y gente que lo hace “sin despeinarse” siquiera. Pero la verdad de la vida ocurre cuando estás predicando, de repente las cosas no salen bien, nadie entiende la historia que usaste como ilustración, toda la primera fila durmió plácidamente mientras predicabas, miras tu reloj esperando que te quede tiempo y vez que ya te has comido 50 minutos y aun no llegas a lo que realmente querías llegar, para colmo la gente al final del salón entre y sale, conversan y parece que tu no estás llegando ni a tu mamá (quien no falta cuando predicas).

Bajas del púlpito y tu pastor o tu líder trata de animarte, recibes una que otra palmada en la espalda pero sabes (o al menos eso crees) que lo hiciste mal, muy mal. La angustia se ha formado como un nudo en tu pecho y estás, por muchos días, con el mal sabor de haberlo hecho mal (o al menos eso crees).

Mira, muchas veces no es que lo hayas hecho mal, es que no hemos entendido que este es un asunto espiritual, que mientras tú predicas cosas suceden en el ambiente sobrenatural donde nuestra vista no alcanza. Nos guiamos por lo que vemos en la gente dejamos que el enemigo (quien pelea durante todo el proceso de predicación) nos ataque con su primera arma: el fracaso. “Eres un inútil”, “este no es tu talento”, “no sirves para nada”, son algunas de las frases con las que el enemigo nos ataca con frecuencia, ya sea antes, durante o después de la prédica.

O quizás lo hiciste realmente mal. Aquí el enemigo no necesita ayuda para balearte, bastan tú y algunos hermanos “constructivos” para la tarea. Recuerdo una de las tantas veces que me fue mal. Habíamos planificado recibir el año 2000 con una vigilia de oración que iba a durar desde las 10:30 del 31 de diciembre hasta las 06:00 del 1ro. de enero. Eran muchas horas y había que lograr que la gente se sienta motivada todo el tiempo.

Para eso habíamos preparado dos predicas en distintos momentos. Debo mencionar como adición que hasta ese día nunca había predicado en una de estas vigilias de “entrega de año” como las llamábamos y, francamente, era un sueño largamente acariciado. Finalmente se me dio la oportunidad (no olvides que la oportunidad viene de Dios, no de un líder. Si hasta ahora no predicas no mires mal a tu líder, si Dios quisiera que lo hagas no habría hombre que detenga la voluntad de Dios); predicaría en el segundo espacio, esto iba a ser media hora luego de las 12:00 del nuevo año. La prédica inicial la hizo mi líder (Mauricio) y lo hizo excelente. Luego venía yo.

Justo una semana antes me tocó predicar en nuestra reunión de jóvenes, ese día predique con fuego y con soltura, la predicación fue poderosa y eficiente. Recuerdo bien que los hermanos de nuestro equipo de trabajo me felicitaron y me aconsejaron: “¿por qué no predicas esto mismo para la vigilia de entrega de año? El tema es adecuado y sería fantástico”. Les hice caso, pero cometí un tremendo error. Si la prédica estaba lista ¿para qué debía prepararme? Si la primera vez lo hice bien entonces la segunda debería ser igual. Exceso de autoconfianza. Esa semana “de preparación” ni siquiera abrí mi Biblia, no oré y mucho menos leí la prédica. Me confié… énfasis en ME, porque ese fue el error.

Mi tan esperada noche de vigilia de entrega de año fue una de mis peores prédicas (por no decir la peor). Todo salió mal, tan mal que ni bien bajé del púlpito las miradas de mis hermanos eran obvias y mi líder me suspendió hasta nuevo aviso. Estuve suspendido de predicar por casi dos meses y medio, tiempo que me enseñó a manejar el fracaso.

Me puso al paredón, me apunté y me di con la ametralladora de mi perfeccionismo y mi autocondenación. Fui implacable. Satanás ayudó un poco, pero relamente no hacía falta, yo sólo bastaba para mi auto golpiza. Luego de tanta autodestrucción hubo un espacio en que pude escuchar a Dios. Contrario a mi, Él no fue rudo. Fue como es siempre… perfecto y santo. Fue una de las muchas veces en que me enseñó a manejar el fracaso.

Éste se maneja delante de Dios, fue Él quien me hizo notar en quién puse (equivocadamente) mi confianza. Dios me animó a no “tirar la toalla”, a ser humilde y reconocer mi error y a seguir entrenando.

El fracaso debe ser sólo una oportunidad de ajustar tuercas, aceitar la máquina de nuevo y volver a empezar. El fracaso nos deja ver nuestros errores y si somos sabios aprenderemos de ellos. Muchos, ante el fracaso sucumben y abandonan. Este estadio es un buen escenario para ver de qué estás hecho. ¿Te rendirás o intentarás de nuevo?

Si predicar realmente no es lo tuyo déjalo. Pero para estar seguro conversa sobre este tema con gente objetiva que te ame lo suficiente como para corregirte y al mismo tiempo para animarte. Pero si predicar es tu don, no te des por vencido. Nunca te guíes por lo que dice el auditorio, es un indicador muy subjetivo. Tu indicador debe ser Dios, Él te hablará y si la palabra que sembraste vino de Él, entonces dará fruto y el fruto será notorio. La gente puede aplaudirte y ensalzarte o abuchearte y destruirte, pero la última palabra siempre la tiene Dios.

Ahora viene el más difícil, manejar el éxito. Cuando Jesús oró el “Padre Nuestro” nos dio una de las lecciones más importantes sobre el éxito: el reino, el poder y la gloria son de Dios, no del hombre. Son sólo de Él y no nuestras. De pronto, cuando predicas bien, será común recibir felicitaciones, palabras de agradecimiento, aplausos e incluso no faltará algún hermano (desubicado) que te pedirá un autógrafo en su Biblia. Hace falta carácter para manejar el éxito. Ser predicador es tan visible que en cada oportunidad nos veremos caminando en la delgada línea que nos separa de la vanidad y la soberbia.

Muchos predicadores nos volvemos adictos al aplauso y al “amén” de la audiencia, esperamos gestos de aprobación y vítores. Eso nos acerca más a caer. Olvidamos que esto es un servicio y pensamos que tenemos un rango de privilegio. Esperamos los primeros asientos, los reconocimientos públicos y los elogios. Todos nos conocen, nosotros no conocemos a nadie. Dejamos de saludar o lo hacemos al “estilo alcalde”, como quien saluda a una muchedumbre de fans.

Aquí el enemigo ya no te dice “inútil”, ahora te dice todo lo contrario: “eres el mejor”, “has eso o di eso otro que tanto le gusta a la gente, te aplaudirán”, “escucha a quien está predicando ahora, tú lo haces mucho mejor, tú no te equivocarías así”… y lo peor es que muchos le creemos.

Hace falta madurez, carácter y humildad para reconocer quién eres y quién no eres. Si predicas bien es innegable, pero un predicador de carácter sabe que el talento viene de Dios. La gente te va a tener cariño, pero con el mismo cariño muéstrales a Cristo. Nuestro trabajo es que lo amen a Él, no a nosotros. Muchas veces te aplaudirán, reconoce públicamente que el merecedor del aplauso es Jesús.

Esto no significa que tu lo hayas hecho mal, que tu no merezcas una felicitación, un elogio o un aplauso, significa que “el Reino, el Poder y la Gloria” no son nuestros, son de Dios y a Él le corresponden.

Manejar el éxito requiere templanza, humildad, paciencia y amor. Eso sólo se consigue al lado de Dios, es un fruto del Espíritu. He conocido gente que, en el afán de no ser tentados por la vanidad, prácticamente agredían a quienes les felicitaban por alguna obra hecha para Dios con la frase ladrada: “para la gloria de Dios hermano, yo no hice nada”. Eso tampoco hace falta. Ante una felicitación, ente un elogio, no está mal un “gracias”, es educado, es atento. Pero ten siempre en mente, tú no eres lo que dice la gente, no eres el elogio, eres lo que Dios dice que eres.

El mejor elogio que podemos recibir es que Dios te diga “buen trabajo”, así se maneja el éxito, a los pies de la cruz reconociendo que predicar es un servicio, es un privilegio y que mientras Dios nos conceda la maravillosa oportunidad de comunicar Su Palabra, podemos decir con satisfacción “somos siervos inútiles que hicimos sólo lo que se nos mandó a hacer”.

Espero haberte dado algo para pensar y trabajar, hasta la próxima!

39 comentarios

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  1. ANUSOSAN

    hola la verdad es que siento que dios si me dio ese talento pero por mi forma de ser no me dan oportunidad de desarollarlo en el lugar donde me congrego mis predicaciones las he dado en centros de rehabilitacion y recuperacion de mi comunidad

  2. Carlos Alberto

    Gracias por tu comentario. Sólo puedo decirte que predicar requiere de carácter. AL ser un ministerio tan notorio es muy fácil que a uno se le “suban los humos”. Dale gracias a Dios por toda la gente que de alguna forma te pone freno, porque recuerda esto: Si Dios quiere que prediques no habrá fuerza en este universo que lo impida, pero si alguien lo impide, te aseguro que no es en contra de la voluntad de Dios, de otra manera Él se las arreglaría para que lo hagas.

    PAZ

    Carlos Alberto

  3. Junior

    Saludos Dios te bendiga hermano, soy nuevo predicando (a la fecha solo lo he hecho 2 veces) y es que me pongo muy nervioso al hacerlo pero lo hago jeje… las 2 veces que lo he hecho han sido temas que he buscado por internet (bosquejos) y mas que ayudas, los he utulizados como tema central que no pasan de 15 minutos, estare haciendo mal dando estos mensajes que les pertenecen a otros autores?

  4. Carlos Alberto

    No estás haciendo mal hermano. Muchas de las cosas que los seres humanos aprendemos es por imitación o por influencia. SI te hace sentir mejor nunca está demás mencionar que la enseñanza le pertenece a otra persona, pero no olvides que el Evangelio le pertenece a Cristo, y mientras prediquemos su Palabra estamos haciendo lo que Él nos manda.
    Te pongo un ejemplo, cuando uno es director de alabanza, muy a menudo tocará las canciones de otros autores, quizás con el tiempo se aprende a componer, pero nunca estará mal tocar las canciones de otro.
    Lo mismo sucede con el ministerio de La Palabra, al principio muchos usarán temas de otros, enseñanza que escuchaste en otras partes y las adaptas a la necesidad de tu comunidad, predicas que viste en TV y cosas así. Con el tiempo, la práctica y sobretodo con una fluida relación con Dios pronto te verás enseñando algo que Dios te dijo a ti antes que a nadie más.
    Un saludo!

  5. Gladys

    Hola pastor Carlos Alberto! le quiero agradecer mucho puesto que todo esto me ha ayudado mucho acerca de la forma en que debemos predicar, yo creo que tengo ese don pero necesito practicarlo más, todos estos consejos me ayudaran a ser una mejor predicadora, apenas estoy comenzando y ahora predico con mas frecuencia en la iglesia ya que los hermanos me piden que lo haga, y apenas soy joven tengo 17 años pero yo creo y afirmo que para predicar Dios no ve edades, hasta niños he visto como Dios los utiliza para transmitirles el mensaje a sus hijos. y en la Biblia se encuentran muchos ejemplos que Dios utiliza jovenes para su plan de redencion, como por ejemplo el Jovén timoteo que fue anciano de su iglesia, ¿Que me podria decir usted en cuanto a este tema? me gustaria mucho saber su opinion

  6. Carlos Alberto

    Gracias por tu mensaje Gladys, apuesto que eres una muy buena predicadora, me encantaría escuchar un mensaje tuyo! En cuanto a tu pregunta, definitivamente Dios usa al que esté disponible, sin importar su edad o su capacidad; siempre he creído, con base bíblica, que Dios no llama a los capacitados, sino que capacita a los llamados, y en ese sentido hay que pulir al máximo nuestro don para que Dios nos use de manera más eficiente.
    En la Biblia hay muchos ejemplos de jóvenes y aun, niños, usados por Dios: David, venciendo a Goliat; el rey Josías gobernando a Judá con sólo 8 años y volcando todo su corazón a Dios, e incluso Pablo, que según el relato de Lucas en Hechos 8, era joven mientras perseguía a la iglesia. Su llamado ocurrió poco después de la muerte de Esteban, o sea que debió comenzar a predicar a Cristo siendo joven aun.
    Yo conocí a Jesús a mis 14 años, apenas dos meses después ya enseñaba clases de intercesión en mi comunidad, un par de años más tarde ya predicaba y bueno, lo sigo haciendo hoy.
    Una vez me sucedió algo interesante, un hermano se molestó al saber que un muchachito com yo (tenía 16 años en ese entonces) le iba a dar clases de profecía. La maestra que me invitó a dar la clase me animó a hacerlo de todas formas y Dios hizo cosas tremendas en esa clase.
    Nunca permitas que te menosprecien por ser joven, así como Pablo aconsejó a Timoteo, al contrario se ejemplo en tu vida y en tu ministerio. Si tu vida predica, tus palabras serán el complemento perfecto.
    Hoy tengo 35 años, muchos me dicen que soy joven para ser pastor, lo que si creo es que aun no he aprendido todo lo que debo y que me falta mucho camino por recorrer. Creo que cada persona que Dios pone en mi camino es un maestro nuevo y una lección nueva, y vivo mi vida de esa manera, deseoso de seguir aprendiendo.
    Te mando un fuerte abrazo y te animo a seguir predicando, a tiempo y fuera de tiempo que de seguro Dios tiene nuevas alturas para ti!

  7. Miguel Angel

    Hola Pastor Carlos Alberto,
    Soy estudiante de la Biblia, la iglesia donde me congrego constantemente esta cambiando en general, predicas, servicios, discipulados etc, etc. mi pregunta es referente a la predica, comparada con el instituto o estudio por que? pues por que mi pastor se echa unos maratones de predicacion empieza alas 10am con la alabanza que dura aprox. 20min pero la predicacion dura a menudo hata las 3 de la tarde, lo que yo he notado no se si mi pastor tambien es que la gente despues de horas de predicacion esta literalmente dormida no le ponen atencion platican, los niños lloran, salen y entran del templo y gran parte de todo esto es por que mi pastor hace una reseña de la predicacion antrior (toda) va y viene de la predicacion anterior a la actual y pregunta constantemente sobra la pasada prediccion y ahora usa diapositivas, va y viene de una diaposotiva a otra y regresa constantemente atras en los temas total que los repite demasiado.
    en concreto usted cree que le devo de hacer esta observacion, pues temo ofender, por que los comentarios de este tipo los toman como de rebeldia ya lo he visto (te ponen en el congelador te aplican la ley del hielo) a mi relmente no me molestaria decirle por que yo busco de Dios no del hombre.
    bendiciones

  8. Carlos Alberto

    Querido Miguel Ángel. Qué bueno intercambiar ideas con un estudiante de la Biblia, yo también soy uno, qué bendición!
    Lo primero que debo decirte es que no considero tener la última palabra respecto a este u otro tema. Respeto el trabajo de tu pastor y sólo emito mi opinión.
    Creo que tres horas de prédica es demasiado tanto para la audiencia como para él. El uso de diapositivas es un tema de estilo personal, a mi modo de ver se acerca más a una enseñanza que a una prédica, pero es debatible.
    Sobre si debes o no decirle a tu pastor lo que estás observando, hazlo! No hay nada mejor que una crítica constructiva. Ora antes de hacerlo para que Dios te use y luego díselo con mucho respeto, estoy seguro que tu pastor sabrá tomar tu consejo. Si esto no sucediera y por el contrario te pusieran “al hielo”, no te desanimes, Dios te sacará adelante en tanto tu obres con integridad de corazón.
    Espero haberte ayudado, me encantará saber más de ti y cómo te fue, :-)

  9. Gladys

    Muchisimas gracias por contestar con prontitud mi comentario! usted realmente me ha ayudado sobre muchas de las dudas que tenia en cuanto a este tema, sus palabras que se que vienen de Dios fuerón muy oportunas y necesarias para mi vida, y para alentarme y animarme a continuar en los caminos del Señor a pesar de las muchas tentaciones que se nos presentan a los jóvenes en esta etapa. y apesar de la edad que tengo, el versiculo que mensionó en 1Timoteo 4:12 es uno de mis favoritos y me llena de mucho valor. Tambien lo admiro que usted tambien inició a enseñar clases de intercesion en su comunidad con apenas 14 años! y que me alegra que halla seguido asi a pesar de que el hermano llegó a molestarse por falta de humildad, Y hasta la fecha usted continua predicando, Estoy segura que Dios esta muy contento de tener un hijo como usted, dispuesto a darlo todo por Jésus.

  10. Miguel Angel

    Hola pastor Carlos Alberto
    Realmente hize el comentario a mi pastor, sobre las predicas demasiado largas y si cambio, solo que ahora empezo a utilizar palabras como, Mediocres,flojos,no tienen a Dios, el que falta ala iglesia no quiere nada con Dios, y mas. que en mi opinion personal no edifican a nadie, pues parte del nombre de la iglesia es restauracion familiar. y pues yo de plano he optado por sacar lo bueno y dejar lo malo, escudriñar la palabra y trabajar.

    P.S. solo que de esta manera no no reproduciremos ,no habra crecimiento ni multiplicacion.

    por su consejo mil gracias

    Dios lo Bendiga

  11. Carlos Alberto

    Gracias por tus palabras de ánimo, Gladys. Siempre lo he creído, lo que Dios hizo y hace por mi, lo hizo y lo hace por cualquiera que le crea. Te animo a que nunca dejes de ser consistente. Es algo que va más allá del estado de ánimo o del deseo, es una decisión en la que te mantienes firme.

    Bendiciones, PAZ!

  12. Carlos Alberto

    Estimado Miguel Ángel:

    Las ocasiones en las que más he aprendido no han sido precisamente teniendo un buen líder sino teniendo uno malo, en mi vida he tenido (y tengo aun) de ambos.
    Por tus comentarios entiendo que tu sientes eso. Sácale provecho y aprende. Después de todo, si Dios tiene a tu pastor al frente, es por algo, ¿verdad? No hay forma de que Dios deje de estar en control.
    Ora mucho por tu pastor, míralo siempre con ojos de amor y trata de entenderlo, estoy seguro que cuando llegues a estar en una situación similar, apreciarás a la gente que sepa decirte las cosas de frente, que a pesar de tus errores te ame, que ore por ti y que trate de entenderte.

    Un abrazo, PAZ!

  13. Analíia

    Los recursos que he encontrado quí fueron de bendición, tomé nota de todo!, he iniciado una búsqueda por saber si tengo el don de predicar, pues ante muchas situaciones existe una pasión por predicar, por ejemplo cuando me dirijo a los adolescentes, (ministerio en el que estoy sirviendo al Señor), y también cuando me toca dirijir la alabanza en la iglesia a la cual pertenesco, es algo que no lo puedo explicar, pero es similar a lo que se percibe cuando uno está enamorado, jejeje, esas mariposas en la panza, esas ganas de hablar de predicar acerca de la palabra de Dios, que la gente reciba palabras de vida y que Dios sea exaltado y engrandecido.
    En fin, gracias por estos recursos!

  14. Carlos Alberto

    Gracias de verdad, servirte es nuestro objetivo. Por favor, déjame saber si hay alguna forma en que te pueda ayudar en esa búsqueda que haz iniciado.
    Que Dios te use poderosamente!

  15. ruli carrillo

    Hola Pastor! Tengo tres años predicando, en mi iglesia me da esa oportunidad mi pastor. Predico una vez cada dos meses y a veces siento que fluyo mucho, otras veces muy poco. Otra cosa, hago mi bosquejo y cuando predico ni siquiera lo miro y lo leo pero si predico de lo que he escrito.

  16. Arled Humberto

    Gracias Pastor Carlos Alberto, que DIOS te bendiga!
    La verdad soy nuevo en el estudio de La Palabra y estoy en el proceso de convertirme en Pastor, pero conociendo claramente mis habilidades, me ha ayudado mucho lo que has expuesto, porque definitivamente y a pesar de tener unos dones, siempre se tiene que tener la claridad de que, no es uno el creador de la palabra, sino DIOS que a través del Espíritu Santo, la transmite. También quiero ser sincero, a pesar de tener algunos arquetipos de predicadores, llegará el momento en que DIOS pone su mano y lo diseña como él quiere que uno se la divulgue.
    Me gustaría algún día conocerlo
    Un abrazo y le repito Gracias por esos consejos.
    Arled – Pereira – Colombia

  17. luisangel

    Saludos!
    Pastor me interesó mucho esta página y su testimonio me parece sabio y de ejemplo para muchos que tenemos esas lagunas acerca del talento para predicar; en mi caso llevo varios años como líder y he predicado en muchas oportunidades pero tengo muchos altibajos como por ejemplo en una semana predico en una Iglesia de la misión y siento que Dios se ha movido y la reacción de la gente es positiva, y así lo dice mi esposa que me da ánimo; a la otra semana estoy en otra Iglesia también de la misión se repite la misma historia, pero al predicar en la Iglesia madre o principal, claro en reuniones en la noche donde asiste poca gente (en la mañana es cuando se llena) salgo frustrado siento como ya lo mencionaste con el sabor del fracaso y con toda la intención de jamas volver a predicar, en ese momento mi esposa me da valor; los hermanos terminan le reunión y en un abrir y cerrar de ojos todos salen y quedas con la sensación de que ha nadie le gustó y lo peor es una barrera que se ha hecho tan difícil de superar; que he pensado en renunciar definitivamente. Ruego de sus oraciones.

  18. Carlos Alberto

    Ruli,

    Gracias por escribir. Me alegra saber que Dios te está usando en el ministerio de la Palabra. Nunca desaproveches las oportunidades que tu pastor te da, puedes estar segura que si eso sucede es Dios quien está dándote la verdadera oportunidad de servirle. Por favor, tenme al tanto de cómo crece tu ministerio.

    PAZ!

  19. Carlos Alberto

    Gracias Arled por escribir. Qué bueno saber que te estás preparando para ser pastor. Muchos toman a la ligera este llamado, sé que tu no lo haces. Estudia mucho y prepárate que esto es para valientes.
    Sé que Dios permitirá conocernos personalmente algún día.

    PAZ

  20. Carlos Alberto

    Luis Ángel! Bendiciones, gracias por escribir.

    Si me permites darte un consejo, no te desanimes!!! En mis 21 años de ser cristiano y de ministerio me tocó predicar delante de poca gente y delante de mucha gente. Y sigo creyendo y afirmando que le predicaré con la misma pasión a 10 o a 10.000

    Entiendo tu frustración, a veces la gente parece no atender, no entender o no valorar lo que el predicador hace, pero nunca pierdas enfoque, no lo hacemos por la gente… lo hacemos por Dios. Mientras te prepares, pongas tu corazón y hables con pasión de aquél con quien conversas cada día, hermano… Él te estará aplaudiendo! Vivimos para una audiencia de UNO, a Él tenemos que agradar y servir.

    No te desanimes, más pronto que tarde toda Palabra que siembres en la gente dará fruto, aunque quizás no te toque ver ese fruto, puedes estar seguro de que lo habrá.

    Ánimo!!! Hay muchos a quienes aun no le ha llegado el mensaje de Dios, y estoy seguro que tú serás el encargado deservir la mesa!

    PAZ!

  21. Javier Villalpando

    Estimado Carlos Alberto:
    Gracias por tan entretenido y aleccionador artículo. Me ayudó mucho en mis desvarios de cómo preparar una pequeña charla y creo que es de lo mejor que pude encontrar que vaya directo al grano y diga las cosas sin vueltas. Es realmente un crecer en el Señor enfrentar este reto, y sin Él realmente no es posible hacerlo. Pues veremos cómo me va y si realmente Él quiere que siga por este camino.
    Un gran abrazo.
    Javier

  22. Carlos Alberto

    Querido Javier!

    Gracias por tomarte el tiempo para leer y para comentar en mi blog. Mi deseo es servir a otros con lo que Dios me ha dado, si encuentras que algo de lo que hago te sirve, por favor usalo con la mayor confianza.
    Estoy convencido que el llamado a predicar, como leíste, involucra muchos aspectos, pero entre ellos la decisión personal de hacerlo, sé que Dios tiene mucho para ti en este ministerio.
    Para lo que se te ofrezca, siempre a tus órdenes!

    PAZ

  23. fermin

    Gracias por los consejos .y adelante nada para atras, Dios les bendiga.

  24. ROSY REYES

    Bendiciones Pastor! gracias por tomarse el tiempo para ayudarnos…yo soy estudiante del ultimo semestre en un instituto biblico, Dios ha transformado mi corazon a trabes de cada enseñanza de su palabra en ese lugar, mi reto por venir es enseñar la palabra a otros ya que mi maestra que (tambien es misionera junto con su esposo) aqui en Mexico nos a animado muchas veces diciendo que ella es “maestra de maestros”, al principio no lo entendi, por que yo cuando entre al instituto fue por que queria conocer mas a Dios, ahora lo tengo mas claro, era este tiempo de Dios para mi, para prepararme y se que seguire aprendiendo mas de el, pero ahora viene el trabajo de la multiplicacion y de enseñar la palabra a tiempo y fuera de tiempo. mi gran reto es hablar en publico pero ahora que encontre su pagina, estoy feliz por que estoy entendiendo esto de la enseñanza desde otra perspectiva y me ha animado mucho y me siento mas segura para hablar en publico, se que no sere ni la primera ni la ultima que tiemble ante el pulpito pero eso me deja ver que Dios es el que hara su obra y no soy yo, eso quita en parte la presion de mis hombros por que si yo hago solo lo que me corresponde hacer delante de Dios, El se encarga del resto…gracias y Dios continue bendiciendo su ministerio y dones!!!

  25. Carlos Alberto

    Estimada Rosy,

    Gracias por tus palabras y perdón por demorar en la respuesta. Sólo puedo animarte, lo he experimentando en mi vida, cientos de veces, y lo sigo experimentando. No soy , es Dios. Pero la práctica y el enfoque ayudan mil veces. Practica todo el tiempo, grábate, si alguien puede filmarte hazlo, y luego mira la filmación y corrígete, se necesita profesionales al servicio de Dios y para eso tenemos que hacernos expertos en lo que hacemos.
    Dios puede usar cualquier herramienta, con un destornillador sucio y viejo puede sacar un tornillo, pero imaginas cuánto más puede con uno bien limpio, sólido y listo para ser usado?
    Prepárate, vence tus temores y brilla para Dios, es lo que ÉL quiere.

    Un gusto servirte en algo y que Dios no se detenga en tu vida!

  26. Rob

    Carlos,
    Saludos en el nombre del Señor.
    Tengo una pregunta, menciona que la predicación es un don, ¿Le puedo preguntar en qué lugar de las Escrituras o como usted llego a esa conclusión?

    Gracias

    Rob

  27. Carlos Alberto

    Estimado Rob,

    Gracias por escribir y gracias por la pregunta. La respuesta viene también en ambos sentidos. Así como todos podemos jugar fútbol, pero ya desde niños es notorio quien tiene la habilidad natural y quien no, pasa de la misma manera con la predicación. Hay quienes por más que estudien y se esfuercen lograrán apenas mantener la atención de la audiencia mientras predican, mientras otros, por más que digan algo sencillo lograrán un gran impacto. Definitivamente es un don.

    Una prueba en las escrituras, para refrendar esto se encuentra en Romanos 12: 6-8 NTV (6Dios, en su gracia, nos ha dado dones diferentes para hacer bien determinadas cosas. Por lo tanto, si Dios te dio la capacidad de profetizar, habla con toda la fe que Dios te haya concedido. 7Si tu don es servir a otros, sírvelos bien. Si eres maestro, enseña bien. 8Si tu don consiste en animar a otros, anímalos. Si tu don es dar, hazlo con generosidad. Si Dios te ha dado la capacidad de liderar, toma la responsabilidad en serio. Y si tienes el don de mostrar bondad a otros, hazlo con gusto.) y también en 1 Pedro 4:11 (¿Has recibido el don de hablar en público? Entonces, habla como si Dios mismo estuviera hablando por medio de ti. ¿Has recibido el don de ayudar a otros? Ayúdalos con toda la fuerza y la energía que Dios te da. Así, cada cosa que hagan traerá gloria a Dios por medio de Jesucristo. ¡A él sea toda la gloria y todo el poder por siempre y para siempre! Amén). Esto para mencionar algunas citas entre muchas otras.

    Me permito, para finalizar, hacer el siguiente análisis. Si la pregunta viene por el lado de la idea de que “si algo no aparece en la Biblia, entonces no tiene valor”, pues ninguno de nosotros debería ir al dentista cuando tiene un dolor de muela, porque eso tampoco aparece en la Biblia. Hay cosas que no aparecerán en la Biblia y que si embargo, por discernimiento básico, las podemos entender y aplicar.

    Un saludo, PAZ!

  28. leticia GONZALEZ ramirez

    Felicidades q hermosa platica estamos para aprender de todos los q le sirven al señor con un corazón limpio siga adelante hermano Carlos ya no se supo nada de usted ..bendiciones

  29. Marco Augusto Campos

    Hola Pastor Carlos.
    Me encanto su blog, lo lei todo de un jalon, tengo 34 años de edad, pero apenas hace cosa de unos meses se me dio la oportunidad de estar compartiendo la palabra en un centro de rehabilitacion semanalmente, los muchachos son muy cariñosos y a mi me da mucho gusto poder estar con ellos, pues tambien yo use drogas alguna vez en mi pasado, me encanto en particular la parte de como manejar el exito y el fracaso, he sentido ambas, debo ser franco que el fracaso cuando no me he preparado, alli hay muchos rostros y caracteres distintos, algunos tienen unas facciones muy duras y otros se portan mas abiertos y agradables, pero he aprendido que Dios ve el corazon, y algunas veces (para bien) me he llebado verdaderas sorpresas con ellos, aun hoy trato de desarrollar el don de Dios de como compartir la palabra y de hechos asi termine leyendo su blog, creo que hare lo de grabar las predicas para ver que correcciones son pertinentes, a veces he notado el uso de “muletillas” aca en Mexico son palabras o frases como: este…, y le dije.. y me dijo, etc. anhelo comunicar la palabra de Dios con pasion para sembrar en las personas la verdad del evangelio, Dios ajusta las cosas en un mismo canal, ya que leia lo que escribio acerca de que Dios le da a cada cual una uncion particular, yo oraba y le decia Señor ¿pero que les voy a transmitir? (obvio la palabra), pero hablaba del estilo, veia a tantos predicando de un modo que me fascinaba y decia quisiera ser como este o como aquel pero orando el me dijo que el tenia una uncion que era solo para mi, que no necesitaba vivir de uncion prestada, no es el orgullo estilo no les puedo aprender nada, claro que si, lo que si es no ser una copia, el nos creo unicos, bueno ya agarre monte solo queria decir gracias por tomar el tiempod e redactar el blog, lo disfrute mucho.

  30. Carlos Alberto

    Hola Marco!

    Gracias por tomarte el tiempo no sólo para leer mi blog, pero también para escribirme. Quiero que sepas que aprecio mucho gestos como éste, me animan a seguir adelante y me indican que soy útil en alguna manera.

    La verdad es que tengo el blog muy descuidado por que mi tiempo se ha vuelto muy ajustado, lo que nunca descuidados son las prédicas semanales que compartimos gratuitamente como iglesia, no sé si has podido escuchar o ver alguna, las encontrarás en nuestra web http://www.jazon.info Si encuentras algo de utilidad ahí, úsalo libremente, es gratis y no requiere ningún tipo de mención, nuestro deseo es servir.

    Me alegra que Dios haya puesto en tu corazón el fuego por compartir Su Palabra, eso te permitirá ser testigo del poder transformado de Dios, no permitas que nada te desanime, este camino no es fácil, pero es el más gratificante que existe.

    Oro por que Dios te revela cada día más el gran poder de su amor para que así crezcas en tu Espíritu y en el conocimiento de su Palabra.

    Gracias por escribir y estoy a la orden siempre. Un abrazo a la distancia!

  31. Carlos Alberto

    Gracias por escribir Leticia, la verdad es que tengo muy descuidado el blog por razones de tiempo, lo que nunca descuidamos son las prédicas semanales que compartimos gratuitamente como iglesia, no sé si has podido escuchar o ver alguna, las encontrarás en nuestra web http://www.jazon.info Si encuentras algo de utilidad ahí, úsalo libremente, es gratis y no requiere ningún tipo de mención, nuestro deseo es servir.

    Gracias por escribir y estoy a la orden siempre. Un abrazo a la distancia!

  32. Rafael moceton

    bendiciones pastor y gracias por todo lo que compartes a través de este medio.

  33. Carlos Alberto

    Gracias hermano, que Dios te siga usando para su gloria!

  34. Mauricio Sierra

    Hola hermano,

    Cuando veo que gente de tantos países y lugares escriben para agradecerte y sobretodo edificarse con lo que enseñas, yo que compartí tantos años a tu lado y fuimos parte indivisible de la obra que en su momento Dios puso en nuestras manos, no puedo quedarme indiferente, y pese a que el tiempo, las circunstancias y alguna que otra situación haya permitido que tomemos rumbos diferentes, hoy quiero honrar tu vida y bendecirla porque veo el instrumento que Dios ha forjado en ti y me gozo y le doy gracias porque sé que eres una luz dentro y fuera de la Iglesia de Cristo. Dentro cuando pastoreas como sé que lo haces (con amor y dedicación) a los fieles en Jazôn y fuera cuando entrenas a cientos y cientos de personas enseñándoles a través del liderazgo a descubrir lo mejor que hay en el interior de cada una de ellas.

    Podía haberlo hecho de manera personal o privada, pero quise hacerlo por aquí porque creo que quienes sirven a Dios con excelencia merecen también ser reconocidos con excelencia, que Dios siga usando tus talentos para beneficio de tantos y muchas gracias por publicar tanta enseñanza con la que al igual que yo mucha gente se bendice.

    Un abrazo!

    Mauri

  35. Carlos Alberto

    Muchas gracias por tus palabras y por la bendición que me deseas, querido Mauri. Que la misma gracia que hemos compartido no falten nunca en tu vida y tu ministerio, que el Señor siga obrando en ti y a través de ti con el poder que le caracteriza y que con ello tu gozo sea completo. Te mando un gran abrazo y una vez más te agradezco, me siento honrado.

    – Carlos Alberto

  36. Maria

    Dios le bendiga. Yo soy precisen ta de damas en mi iglesia y cuando me toca predicar me pongo super nerviosa y quisiera saber cooperación controlar mis nervios .por favor ayudeme

  37. Y era Rivera

    Tengo el don de predicar lo sé porque ya Dios me lo ha dicho muchas veces a través de profecías y eso.
    La verdad es que sí me gusta porque desde siempre me ha gustado las charlas y las poesías.
    Le agradezco por dejar toda esta información tengo 16 años y he predicado en la congregación sólo una vez pero algo que muchas veces me da un poco de temor es que cuando predicó en las células de evangelización Dios me pone palabras de corrección, temo a veces ser muy duro y herir a alguien, pero agradezco a Dios que hasta hoy he sentido su respaldo.

  38. Carlos Alberto

    Hermano querido, gracias por leer el nuestro blog. Que Dios te siga usando por medio de tu don y tu llamado, nunca olvides que ambos son irrevocables. PAZ!

  39. Carlos Alberto

    Gracias por escribir María,

    Los nervios no son malos, nos dejan saber que estamos vivos, y que… en cierta medida estamos confiando o desconfiando de nosotros, no te preocupes creo que nunca los perderemos del todo, pero la mejor ayuda es confiar en el Señor y en el poder de su fuerza, saber que Él cumple su palabra y pone palabras y autoridad en nuestra predicación harán bajar los niveles de nerviosismo.

    Ojalá te sirva. PAZ!

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