«

mar 21 2014

Pasitos de bebé

Isaías 28: 9 – 10 (NBLH)

“9¿A quién enseñará conocimiento, O a quién interpretará el mensaje? ¿A los recién destetados? ¿A los recién quitados de los pechos? 10Porque dice: “Mandato sobre mandato, mandato sobre mandato, Línea sobre línea, línea sobre línea, Un poco aquí, un poco allá.”

En mayor o menor medida todos tratamos de mejorar cosas en nuestra vida y muchos se quedan en el intentar por frustración. “he intentado y no lo logré…”, “al final me venció…”, “quizás lo intente en otra oportunidad…”, frases comunes, quizás te has encontrado a ti mismo repitiéndolas en alguna ocasión.

He reflexionado mucho al respecto, he investigado, he escuchado a otros predicadores, he leído en la Biblia y creo que mi diagnóstico es: queremos las cosas grandes, pero olvidamos los pequeños detalles.

Queremos ser exitosos en nuestro trabajo, pero olvidamos ser puntuales a lo largo del tiempo. Queremos un matrimonio sólido, pero descuidamos el amor diario. Queremos un físico impecable, pero preferiríamos unas “magic pills”, antes del proceso de comer sano y añadir ejercicio a nuestra rutina. Lo hago yo y quizás… lo hagas tu.

Mi buen amigo y pastor Craig Groeschel me decía una vez, la única forma de comerse un alce (si, un alce, imagino que se come) es bocado a bocado.

Las cosas grandes son siempre el resultado de cosas pequeñas pero sostenidas en el tiempo. Pequeños hábitos, pequeñas frases, pensamientos sencillos, pero que acumulados en el tiempo logran resultados impresionantes. ¿Te imaginas que sucedería con tu vida, si en lugar de plantearte los grandes cambios primero, te propusieras mejorar en una sola cosa, algo simple, algo en lo que puedas enfocarte por completo y… digamos, en el transcurso de un año lo lograras. Y si repitieras lo mismo en otro pequeño aspecto, uno cada año… y te vieras en diez años? ¿Te imaginas lo que verías en ti luego de 10 años? Serías 10 veces mejor, algo que pocos pueden decir que logran.

Siempre me ha llamado la atención que a diferencia de otros mamíferos, nosotros los humanos nacemos bastante limitados. Un potro aprende a caminar al poco tiempo de haber nacido, igual que los elefantes o las jirafas (por favor, no pienses que te estoy diciendo ni elefante, ni jirafa), pero a nosotros nos toma hasta un año (y un poco más en algunos casos) el tener la tonicidad muscular y el equilibrio para caminar. Aun así debemos desarrollar la coordinación y en el intento caeremos muchas veces.

Tengo dos hijas y he sido testigo de uno de los espectáculos más emocionantes de la vida, ver a un ser humano aprender a caminar. Nadie camina de golpe, nadie comienza corriendo, nadie gana en salto largo, todos comenzamos un poquito aquí y otro poquito allá, un pie y luego el otro, un avance, una caída y… después de cierto trabajo, paciencia y esfuerzo… ¡caminamos! Nuestro caminar en un inicio es torpe, inseguro y hasta gracioso, pero estoy seguro que si has vivido lo suficiente, caminar se ha vuelto rutinario y automático, algo que costó tanto aprender y dominar, hoy lo hacemos sin notarlo siquiera.

Eso mismo hace falta para avanzar en cualquier área de nuestra vida. Pasitos de bebé. Un poquito aquí y otro allá, sostenido, sin darse por vencido, consecuente en el tiempo, persistente y perseverante. No comenzar a saltos ni a las corridas, comenzar dando pasitos de bebé.

Así aprendimos a hablar, a escribir, a silbar, a leer, a manejar bicicleta… Así podemos avanzar en lo que queramos, sin prisa pero con determinación, sin apuro, pero sin pausa. Un poco aquí, otro poco allá.

“Nunca hablo con Dios”. Comienza hoy. No necesitan ser 2 horas… ni siquiera 20 minutos. Que sea como un mensaje de texto, como un “check in” en Facebook, pasitos de bebé, un poco aquí, otro poco allá. Una oración sencilla al despertar, otra al subir auto, algo simple antes de entrar por esa puerta que tanto temes… una cuantas palabras susurradas mientras el dentista prepara sus instrumentos, un pensamiento dirigido a tu Padre antes de contestar esa llamada… pasitos de bebé, no se detienen, no se rinden, no tienen pausa… y en una semana has orado como nunca antes, en un mes has desintoxicado tu corazón, en un año eres alguien diferente.

“Son años que fumo”. Comienza hoy, un cigarro menos, un dulce en lugar de un cigarro en la tienda. Un poco más hoy, no pienso en mañana, pienso en ganar hoy día. “¡Ah! ¡Puedo pedir ayuda!”, Pides ayuda a Dios, el quiere que venzas esto, lo logras hoy, sientes nuevas fuerzas. En una semana has reducido tu consumo a la mitad, en un mes prácticamente no compras cigarrillos, un poquito aquí, otro poco allá. Pasitos de bebé, no sólo te sientes mejor, sabes que Dios está peleando a tu lado… no lo haces solo. Lo haces de a poco, pero sin pausa. Ha pasado un año y dejaste te fumar. Un poquito aquí, otro poquito allá. Pasitos de bebé.

Es un principio de liderazgo, abrazar el proceso, enfocarte en una sola cosa, canalizar todo tu potencial para lograr algo. No muchas cosas hoy, muchas cosas mañana. Hoy una sola cosa, poquito a poco. Pasitos de bebé. Fe sencilla.

¿Quieres mejorar en algo?

Un comentario

  1. ismael carrasco

    Aprender a aprender, que hace a la mente tan debil de no mantener un proposito y cultivar una disiplina?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes utilizar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>