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oct 13 2009

Mantente en la brecha

Juan 3. 1 – 15:

Había un hombre de los fariseos, llamado Nicodemo, prominente entre los judíos.

Este vino a Jesús de noche y le dijo: Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro, porque nadie puede hacer las señales que tú haces si Dios no está con él.

Respondió Jesús y le dijo: En verdad, en verdad te digo que el que no nace de nuevo no puede ver el reino de Dios.

Nicodemo le dijo*: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo ya viejo? ¿Acaso puede entrar por segunda vez en el vientre de su madre y nacer?

Jesús respondió: En verdad, en verdad te digo que el que no nace de agua y del Espíritu no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es, y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. No te asombres de que te haya dicho: “Os es necesario nacer de nuevo.” El viento sopla donde quiere, y oyes su sonido, pero no sabes de dónde viene ni adónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu.

Respondió Nicodemo y le dijo: ¿Cómo puede ser esto?

Jesús respondió y le dijo: Tú eres maestro de Israel, ¿y no entiendes estas cosas? En verdad, en verdad te digo que hablamos lo que sabemos y damos testimonio de lo que hemos visto, pero vosotros no recibís nuestro testimonio. Si os he hablado de las cosas terrenales, y no creéis, ¿cómo creeréis si os hablo de las celestiales? Nadie ha subido al cielo, sino el que bajó del cielo, es decir, el Hijo del Hombre que está en el cielo. Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que sea levantado el Hijo del Hombre, para que todo aquel que cree, tenga en El vida eterna.” (LBLA)

Nicodemo buscó a Jesús, como tú, como yo. Jesús le recibió, como a ti, como a mi. Él le abrió su Palabra, empezó a dejar ver su corazón, le habló de las cosas de arriba con un sólo propósito,  que Nicodemo crea. Cuando Dios te abre su Palabra lo hace para que creas; para que, a través de la fe, tengas vida eterna.

Nicodemo no entendió, la Palabra se abrió delante de él, a sus oídos, pero no entendió. Simplemente porque Dios no es tanto para entender como para creer, pero eso no significa que no podamos o no debamos entenderlo, al contrario, cuando Dios te abre su Palabra lo hace también para que le entiendas y comprendas su propósito. Siempre le digo a la gente “no dejen sus cerebros en la puerta”, haciendo alusión al título de un libro fenomenal de Josh McDowell para jóvenes (No dejes tu cerebro en la puerta), muchas veces nos olvidamos de pensar y dejamos pasar lo que Dios quiere revelar.

Cada vez que te suceda, porque puede suceder, me refiero a que no entiendas algo en su Palabra, no te aflijas, mantente en la brecha, busca y sigue buscando, pide ayuda a otros, pregunta a tu líder o a tu pastor, pero sobre todo busca a Dios. No hay nada mejor que una experiencia de primera mano.

Un tiempo atrás leí un ejemplo en un libro de Max Lucado (si no me equivoco). Hablaba sobre un restaurante de comida buffet, esos donde tu puedes servirte de todo lo que se ha puesto en las mesas. Miras y todo se ve delicioso, salvo una fuente al medio de todo, contiene una pasta extraña y nada apetitosa. Algunos comensales se sirven de ella, pero tu dudas, no se ve muy bien. Buscas a un mesero y le preguntas sobre la extraña pasta y el te responde: “ah, nuestro masticado especial”. ¿Masticado especial? preguntas. “Sí”, dice él y continua: “muchas veces las personas tiene flojera de masticar, hay carnes muy duras para ellos o no le gusta la sensación del brócoli al rechinar entre los dientes, pues bien, nosotros tomamos un plato con una buena porción de todo lo que ve en las mesas, lo masticamos y antes de tragrarlo lo regurgitamos en esa fuente, luego lo sacamos a las mesas y así la gente puede servirse de nuestro ‘masticado especial’ y tragárselo sin el engorroso proceso de tener que masticarlo ellos mismos”. Cada vez que cuento esta historia imagino la carita de mi hermosa esposita, jejeje.

Muchas veces sucede igual con la Palabra de Dios. Estoy seguro que tu nunca comerías de ese masticado especial, pero por alguna razón si lo preferimos en cuanto a La Biblia. Experiencias de segunda mano. ¿Para qué voy a leer mi Biblia si me la leerán en mi estudio bíblico?¿Para que me esfuerzo en entenderla si el pastor me la explicará en la predicación? ¿Buscar a Dios? Mucho esfuerzo, oírle me puede llevar años, prefiero que otro me cuente lo que Dios le dijo.

Podemos criticar mucho de Nicodemo, eso de creer en Jesús en secreto por miedo al qué dirán o a su posición en el Sanedrín puede estar bajo la lupa, pero no podemos negar algo: él no quería un “masticado especial”, él quería una experiencia de primera mano y para eso buscó y preguntó. Nunca es tonto el que pregunta, al contrario. Mantenerse en la brecha es la clave.

Hoy oraste y Dios aun no respondió, pues sigue orando, no decaigas. Anoche tomaste tu Biblia y el sueño te venció. No importa, no es lo mejor, pero tampoco significa que no lo lograrás, inténtalo de nuevo. Entrena. Conozco un amigo que me decía: “cada vez que intento orar en las noches termino dormido”, realmente es mejor terminar el día dormido en los brazos de Jesús que terminar dormido antes de que Rocky le gane al Ruso, pero no te rindas, esta vez no ores de echado, ora de rodillas. Mantente en la brecha.

Nicodemo no entendía lo que Jesús le decía pero eso no hizo que él se levante, le de una palmadita a Jesús en la espalda y se retire resignado a que “toda una vida de fariseo” no le sirvió de nada. No, siguió atendiendo, siguió escuchando.

Mantente en la brecha, no te conformes nunca, busca a Dios y no desmayes en el intento, no importa que no entiendas, no importa que falles, no importa. Dios recompensa a los que le buscan (Cf. Hebreos 11. 6) antes de lo que imaginas entenderás, Dios responderá, escucharás su voz como recompensa a no rendirte. Mantente en la brecha, busca tus propias experiencias de primera mano con Dios, Él es fiel y pronto lo verás.

Carlos Alberto

Te comparto otro vídeo excelente apropósito de éste tema: Atleta Fiel – Michael Rodríguez

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